viernes, 17 de febrero de 2017

Mini-review: ¿Sabías que... existe un tipo de diabetes temporal? ¿Qué sabes sobre la diabetes gestacional?


Debido a nuestro continuo intento de luchar contra la diabetes y la obesidad desde el conocimiento, divulgando sus causas y consecuencias así como promoviendo un estilo de vida saludable, qué mejor que hablaros de un tema que preocupa y alarma a muchas personas, sobre todo a las futuras madres: la posibilidad de sufrir diabetes gestacional. Sin entrar en detalles ni tecnicismos aburridos, quisiéramos enseñaros en este mini-review qué es, por qué ocurre, qué complicaciones puede provocar y cómo prevenirla/tratarla. Esperamos resolver ciertas dudas e inquietudes sobre esta sorprendentemente prevalente enfermedad.

¡Allá vamos!

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¿Qué es la diabetes gestacional y por qué ocurre?

Partiendo de la base, la diabetes es, por definición, una condición patológica multifactorial desencadenada por la incapacidad del páncreas de producir la cantidad suficiente de insulina que el cuerpo necesita, por la resistencia a la acción de la misma o por la combinación de ambas. Aunque parezca sorprendente, la diabetes está presente en más del 14% de todos los embarazos (prevalencia que varía entre poblaciones). La mayor parte de este porcentaje lo compone la diabetes gestacional, un curioso tipo de diabetes transitoria inducida por el embarazo que está asociada a posibles complicaciones tanto a corto como a largo plazo para la madre y para el bebé.

La última parte del embarazo cursa de forma natural con aparición en la madre de resistencia a la acción de la insulina, una hormona que ayuda a los diferentes órganos y tejidos a poder utilizar la glucosa sanguínea. Con este proceso se asegura un correcto aporte de nutrientes al feto, ya que cuesta mucho más que la madre pueda utilizar la glucosa de su sangre. La diabetes gestacional aparece cuando las células del páncreas de la madre encargadas de producir insulina, llamadas células beta, fallan intentando cubrir esta mayor necesidad de la misma debido a la resistencia antes mencionada, lo cual desemboca en una situación de hiperglucemia, intolerancia a la glucosa y más resistencia a la insulina. Este fallo puede ocurrir si se presentan algunos factores de riesgo como pueden ser genéticos, la edad, el sedentarismo o el tabaquismo, así como padecer sobrepeso, obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión o ciertas infecciones, entre otros. Concretamente, padecer obesidad aumenta hasta 4 veces más las posibilidades de sufrir diabetes gestacional durante el embarazo.

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Toda estas circunstancias lo que conducen es a un estado crónico de inflamación en la madre que puede alterar muchas vías metabólicas y producir una gran variedad de complicaciones en diferentes órganos y tejidos, tanto suyos como del bebé. En el niño ocurre, por un lado, una hipernutrición debida a la gran cantidad de glucosa sanguínea de la madre y, por otro lado, una hiperinsulinemia que acelera su metabolismo al intentar disminuir los niveles de glucosa de su sangre. El resultado es que los hijos de diabéticas gestacionales son más grandes de lo normal (el término médico es macrosomia) y poseen un riesgo enorme de desarrollar enfermedades como obesidad, diabetes tipo 2, afecciones cardiovasculares o diversos tipos de cáncer, entre muchas otras complicaciones, durante el transcurso de su vida. En la madre, por otro lado, se incrementa el riesgo de sufrir sobre todo obesidad y diabetes tipo 2.

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¿Cómo saber si se tiene diabetes gestacional?

Generalmente, entre las semanas 24 y 28 se realiza a todas las embarazadas el famoso test de O'Sullivan, una prueba en la cual, en ayunas, se administran a la embarazada 75 gramos de glucosa mediante una bebida y tras una hora se miden los niveles de glucosa en la sangre.  Un resultado superior a 140 mg/dL indica una situación anormal, la cual debe analizarse mas profundamente realizando el test de tolerancia oral a la glucosa (TTOG), también conocido como curva de glucosa, cuyo fundamento es prácticamente idéntico al O'Sullivan pero se diferencia del mismo en que se obtienen cuatro medidas de la glucosa en sangre en vez de una: en ayunas, a la hora, a las dos y a las tres horas de haber ingerido la bebida. Hay sospecha de diabetes gestacional cuando la glucosa sea:
  • Superior a 92 mg/dL en ayunas.
  • Superior a 180 mg/dL tras una hora.
  • Superior a 153 mg/dL tras dos horas.
  • Superior a 140 mg/dL tras tres horas.

La enfermedad suele detectarse en fases avanzadas del embarazo dado que la resistencia a la insulina se va incrementando gradualmente durante el desarrollo del mismo. Es por eso que el O'Sullivan se suele realizar entre la semana 24 y 28 del embarazo, aunque en mujeres que posean alguno de los factores de riesgo mencionados anteriormente es conveniente realizarlo antes.


¿En qué consiste el tratamiento y qué podemos hacer para disminuir el riesgo de padecerla?

Afortunadamente, en la actualidad esta enfermedad está muy controlada. En caso de diagnóstico positivo, ¡Que no cunda el pánico! El tratamiento de elección implica los cambios dietéticos necesarios para mantener los niveles de glucosa en sangre dentro los límites normales. Principalmente, se debe limitar el consumo de alimentos ricos en grasa y, sobre todo, en azúcares simples como glucosa, fructosa o sacarosa (azúcar de mesa). Con estos cambios, sumados a algo de ejercicio físico moderado bajo prescripción médica, la mayoría de mujeres afectadas no necesitarán medicación ni la administración de insulina para controlar los niveles de glucosa y podrán llevar una gestación totalmente normal.

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Respecto a la prevención, si se tiene sobrepeso u obesidad se debe intentar disminuir el Índice de Masa Corporal aplicando los cambios dietéticos y físicos que sean necesarios. El control del peso, una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico regular y evitar el sedentarismo sientan las bases de un embarazo saludable o reducen considerablemente el riesgo de complicaciones en el caso de que poseamos algunos de los factores determinantes descritos.


¡Esperamos que os haya gustado!


REFERENCIAS

  1. Maternal prepregnancy weight and congenital heart defects in the offspring. Watkins ML, Botto LD. Epidemiology. 2001; 12(4):439–446.
  2. Gestational diabetes and the incidence of type 2 diabetes: a systematic review. Kim C, Newton KM, Knopp RH. Diabetes Care. 2002; 25(10):1862–1868.
  3. The influence of obesity and diabetes on the prevalence of macrosomia. Ehrenberg HM, Mercer BM, Catalano PM. Am J Obstet Gynecol. 2004; 191(3):964–968.
  4. Association of Maternal Body Mass Index, Excessive Weight Gain, and Gestational Diabetes Mellitus With Large-for-Gestational-Age Births. Kim SY, Sharma AJ, Sappenfield W, Wilson HG, Salihu HM. Obstet Gynecol. 2014; 123(4):737–744.
  5. Placental pathological changes in gestational diabetes mellitus. Jarmuzek P, Wielgos M, Bomba-Opon DA. Neuroendocrinol Lett 2015; 36(2):101-105.
  6. Inflammation in maternal obesity and gestational diabetes mellitus. Pantham P, Aye ILMH, Powell TL. Placenta 2015; 36(7):709-715.
  7. Review: Placental transport and metabolism of energy substrates in maternal obesity and diabetes. Gallo LA, Barrett HL, Dekker-Nitert M. Placenta 2016; S0143-4004(16)30654.

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